Esclerosis Múltiple



La Esclerosis múltiple es una enfermedad crónica, inflamatoria y neurodegenerativa del sistema nervioso central (cerebro y médula espinal). Se trata de una de las enfermedades neurológicas más frecuentes y aunque la enfermedad puede aparecer a cualquier edad, la mayoría de las personas son diagnosticadas en edades comprendidas entre los 20 y 40 años, afectando más a las mujeres que a los hombres.

Aún no se ha determinado de forma concluyente la causa de la EM. Se considera que la EM es una enfermedad autoinmune del cerebro y de la médula espinal, mediada por los linfocitos T. El propio tejido del organismo es tratado como un cuerpo extraño. El comienzo de la enfermedad suele desencadenarse por una combinación de factores genéticos y medioambientales (especialmente infecciones virales).

La EM no se transmite de padres a hijos y no existe un único gen relacionado con la EM pero los investigadores han identificado determinados genes que producen mayor riesgo de desarrollar EM. En las familias en las que un pariente en primer grado (por ejemplo, padre o hermano) ha desarrollado ya una EM, el riesgo de que el niño desarrolle la enfermedad es mayor que en la población en general, pero sigue siendo aún muy bajo. La EM es más frecuente en climas templados y es menos frecuente en los trópicos.

Se puede clasificar la esclerosis múltiple en 4 tipos:

  1. EM recidivante-remitente: el 80-90% de los pacientes son diagnosticados inicialmente con la variante RR, caracterizada por episodios de recaídas y remisiones. Los síntomas pueden disminuir o desaparecer espontáneamente durante un periodo variable de meses o años antes de que nuevos brotes puedan aparecer de manera imprevisible.
  2. EM progresiva secundaria: el 50 % de los pacientes con EMRR no tratados, son susceptibles de desarrollar al cabo de 10 años esta forma progresiva. En estos pacientes se observa un incremento progresivo de la discapacidad no relacionado con brotes.
  3. EM progresiva primaria: ésta variante evolutiva se presenta en el 10-15 % de los pacientes y su característica esencial es una evolución crónica desde el inicio sin períodos de remisión. Se observa un cúmulo gradual de los síntomas sin aparición de brotes o remisiones.
  4. EM recidivante-progresiva: menos del 5% de individuos son diagnosticados con esta variante, que se caracteriza por presentar un patrón de exacerbaciones ocasionales, junto a un aumento progresivo de la discapacidad.

Cada paciente con EM puede experimentar diferentes síntomas:

  • Trastornos sensoriales: sensación de hormigueo o entumecimiento.
  • Problemas de movilidad: disminución de la fuerza muscular, tensión muscular, rigidez, espasticidad, parálisis.
  • Trastornos de visión: doble visión, visión borrosa, pérdida parcial de visión.
  • Trastornos de coordinación, vértigo y ataxia.
  • Trastornos en el habla y al tragar, trastornos intestinales o urinarios.
  • Disfunción sexual (impotencia, disminución del deseo sexual, etc.).
  • Cambios mentales y emocionales: depresión y falta de concentración.